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Kevin Welch

En el límite del abismo.

Originario del Norte de Yorkshire, Kev nos afirma: "Si, yo también soy soldado, mi trabajo es arreglar helicópteros de la armada, donde llevo cuatro años y medio" Nos dice con su acento saltarín.
Kev es de esas personas que se ponen muy serias cuando hablan, pero su voz expresa mucho y sobre todo con la mirada. Él es uno de los más jóvenes de la expedición. Su novia es alemana y la extraña mucho "sobre todo cuando duermo en una cueva húmeda". Sonrisas.

Cuando tenía catorce años, en la escuela se organizó una salida a una cuevas, desde entonces Kev no puede olvidar esa emoción que se siente al estar en un lugar y en una situación así "llegar a donde nadie lo ha hecho antes es lo mejor que me ha pasado en mi vida y hacerlo en equipo lo hace aún más interesante". Como podrán imaginar, para Kev, lo importante del trabajo en equipo no es ser el mejor, sino acoplarse para hacer un buena expedición.

En realidad lo que a él le gusta de la espeleología son los pasajes. "Sobre todo quedar atrapado en ellos" Risas. "No, ya en serio lo que más me gusta es la exploración". También aprecia el esfuerzo físico "como soldado siempre estás trabajando físicamente y eso es algo que ya forma parte de tu rutina, pero cuando voy a las expediciones y cambio mi rutina, es bueno seguir con el trabajo físico".

La exploración de las cuevas lleva varios procesos, pero el que Kev más disfruta es lo que sucede al terminar el levantemiento de datos (lo que él considera la parte más aburrida de la exploración, sin embargo necesaria) de una sección en particular de una cueva. Es el banderazo que le da luz verde para correr y adentrarse en las áreas desconocidas en búsca de su origen y naturaleza. Es probablemente por esto que Kev considera a la Cueva de Alpazat como "el viaje más escalofriante que jamás haya antes realizado. Esta cueva posee una absoluta belleza y su atractivo reside en el peligro potencial del Sifón. Le exploración de las cuevas para mí es un asunto de sensaciones fuertes, de adrenalina, todo funciona a partir de una corazonada, el atractivo de lo desconocido; es en pocas palabras el poder hacer lo que normalmente uno nunca haría y llevarlo al extremo.

Las cuevas tiene una característica muy especial para Kev: nunca sabe lo que viene mas adelante, si es que va a encontrar un lugar seco para descansar, o incluso si va a hallar una salida. "Es un trabajo duro, sobre todo cuando te quedas ahí por varios días, ahí es cuando extraño mi cama, mi comida y a mi novia", sonríe otra vez.

Esta es la segunda vez que Kev está en México. La primera vino a Yucatán, pero solo de paso porque iba a una expedición en Belice. "En Belice estuve en las cuevas mas calurosas que conozco, el agua tenía una temperatura de 23 0 25 grados, y el calor y la humedad de adentro eran increíbles, ahí nos topamos con una cantidad de insectos que no podrías creer".

Por supuesto, Kev también ha explorado cuevas en Francia y España "todos los espeleólogos de Europa van a esas cuevas, son algo así como la escuela oficial de espeleología".
Otras cosas que Kev aprecia son escalar rocas, rapelear, viajar, la fotografía y el cine, de hecho algunas de las fotos que hemos visto aquí son de él. Es muy interesante señalar que Kev posee un gran sentido plástico de las imágenes. Desde hace ya mucho tiempo deseaba empezar a tomar fotografías, pero no lo había podido lograr ya que no tenía cámara.

Finalmente, el año pasado antes de salir a Belice, compró un par de cámaras y se puso manos a la obra. El resultado de sus esfuerzos es muy interesante, ya que su método de trabajo es puramente intuitivo e inclusive algo experimental. Esperamos que siga interesándose en esta apasionante área de la espeleología para que mucha gente, sin tener que correr tantos riesgos, pueda conocer las bellezas que hay bajo tierra.