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Un "lugger"
es un barco con dos velas muy grandes. Tener orejas grandes en la familia
es un rasgo característico del abuelo, el Padre, el hermano y
del mismo Lugger, que bien les ha valido ganarse ése apodo. A
nuestros ojos, esto lo convierte en un ser muy dulce y simpático. Sus aventuras espeleológicas se remontan al lejano 1962, al ir a explorar unas cuevas en Inglaterra junto con sus amigos tan sólo como otra forma de diversión. Pero esta experiencia le gustó tanto que para el año siguiente, ya era miembro del Nothern Cave Club. Desde entonces se mantiene activo en la espeleología haciendo dos o tres viajes por semana y, cuando esto no es posible, trata de hacer unos tres o cuatro cada dos semanas. Gracias a esta constancia, Lugger ha realizado numerosas expediciones a España, Francia, Yugoslavia, Irlanda y México, por supuesto. En este país ha estado varias veces desde que organizó la primera expedición junto con Jonathan a Chiapas después a Cuetzalan. ¿Que por qué le gusta la espeleología? "Las cuevas son como las personas: cada una es diferente, tiene su propia personalidad. Siempre te dicen algo distinto, cosas que tienes que ir descubriendo poco a poco conforme las vas viendo o escuchando. No vas adivinar nada, sólo suponer y esperar que sea tal y como te lo has imaginado y si no es así, sólo puedes seguir adelante hasta encontrar algo nuevo".
Sin embargo no para de hablar de su experiencia, que sobre todo en México ha sido muy distinta, empezando por la gente. "Aquí todos son muy amables, siempre encuentras alguien que te saluda, y lo mejor de explorar por estos lugares, es que cuando regresas de una larga prospección, seguro hay una tienda donde te puedes tomar un buen refresco mexicano, dulce y energético" nos dice sonriendo. Además de las cuevas, de nuestro país le gusta el Museo de Antropología de la Ciudad de México, el colorido de la gente para vestirse "son maravillosas esas combinaciones de colores que hacen las mujeres con sus ropas" y el mole, del cual se confiesa un fanático empedernido. Así que ya lo saben, si se encuentran bajo tierra, Lugger es el compañero ideal, su experiencia subterránea brilla de manera singular, más intensamente que una lámpara de carburo, lo cual nos brinda un aura de seguridad y ánimo alentador. Finalmente nos encomendó la misión de publicar en este artículo este pequeño mensaje especial: "Dali Oone: ¡Hola, estaré de vuelta muy pronto con un regalo para ti. Tu abuelo Lugger!"
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