|
|
![]() |
![]() |
Nuestro estado de animo mejoró con las noticias que recibimos por la tarde, ya que el clima había mejorado significativamente en relación a las predicciones de la mañana. Nikki, Kev y yo empemzamos a empacar y a planear una nueva salida. Oyvind, que ya se había levantado, decidio cumplir con su promesa de la noche anterior de hacernos el honor de acompañarnos en nuestro viaje.
Logramos llegar sin ningún problema a la terminal de colectivos acompañados por Maru quien realizó una labor extrordinaria preguntando cúal sería el mejor transporte que nos llevaría a Tepetzala. Además nos salvó de un granjero que nos estaba acusando injustamente de haber lastimado una cabra suya, explicándole que nosotros jamás habíamos pasado por su terreno. Oyvind intrépidamente se colocó su casco y entró a la cueva. Su espíritu aventurero empezó a mermar al nosotros encontrar a un amblypígido. Nunca sabremos si fue el horrible insecto que encontramos o más bien lo que él mencionó acerca de ya no querer mojar más sus pantalones, lo que lo hizo dejarnos en ése punto de la entrada al sistema y se fue de regreso a Cuetzalan.
Confortablemente en nuestros sacos bivi, con comida en la estufa, y una botella de aguardiente local, nos pusimos a descansar y a comentar lo explorado. Fue justo en este punto en el que se nos ocurrió la idea de denominar este nuevo trecho que habíamos explorado como "el lado equivocado de la tierra". A ojo de buen cubero, les puedo decir que levantamos datos de aproximadamente 620m de pasaje nuevo, por lo que tomando en cuenta los 357m anteriormente conocidos, aumentamos de dos terceras partes el largo de la parte conocida de la cueva. Felices ante este día de labor, bostezé y me acosté para dormir. Johnny
|
||||||||||||||||||||