Mujeres bonitas, sequías y espeleólogos escandalosos

Galería de la Cueva del Aire

Entrevista: Tony


Mujeres bonitas, sequías y espeleólogos escandalosos
Regresamos a Caxhuacan a explorar un poco más la Cueva de Aire ¡¡Viva!! Después de reclutar a Charlie y Marcus en el equipo y de obligar a Gustavo, el espeleólogo mexicano, a venir con nosotros, Jonathan y Pete salieron nuevamente hacia Caxhuacan.

 
Aquí es en d[onde los lugareños de Caxhuacan vienen a lavar su ropa..  

El viaje empezó sin novedad, hasta que llegamos a la desviación de Caxhuacan. Ahí conocimos a Anayeli (y a su mamá). Cuando la mamá nos preguntó si nos gustaría sentarnos junto a la muchacha, hubo una carrera entre Jonathan y Pete, Jonathan ganó por una fracción de segundo (¡debido a su mejor comprensión del español, corrió mas rápido!). Después vino una hora de divertida conversación, en la que descubrimos que Analleli tenía 17 años, soltera, muy bonita e interesada en nosotros. Sin permitirnos distraernos demasiado, le dijimos que iríamos a explorar cuevas en cuanto llegáramos al pueblo y por lo tanto no estaríamos disponibles para pasar la tarde con ella (su mamá lo tomó de la manera más natural y hasta se rió de nuestro comportamiento). Imperturbable por este pequeño retraso, Analleli logró convencernos de pasar a verla la siguiente noche a las 7 p.m.

   
  Jonathan dentro de la Cueva del Aire  

Nos apresuramos para llegar a la Cueva del Aire con los pensamientos de Analleli detrás de nosotros (bueno, mas o menos). Cuando llegamos a la cueva, era tarde y oscuro para empezar, perdimos a Charlie en el camino, y lo encontramos después de gritar su nombre tan alto como nos fue posible. Entonces fuimos a la cueva. Gustavo expresó sus reservas por la pequeña entrada. Charlie estaba un poco malhumorado y sufriendo por la "Revancha de Chichi", contraída en el arroyo contaminado, así que descansó un poco dentro de la cueva, dejando a los demás continuar. Aproximadamente a los 100 metros hay dos caminos: Jonathan se fue a gatas por el pasaje estratificado, mientras el resto bajó por el camino fosilizado del arroyo. Los caminos se juntan en la estación de exploración 25, el punto más lejano de nuestras exploraciones. Jonathan después de esperar 10 minutos, decidió continuar con la exploración. Después de recorrer 170 metros por un pasaje fácil, Jonathan tuvo que descender cerca de dos metros hasta un arroyo. Convertido en un espeleólogo muy emocionado corrió cerca de 100 metros y luego continuó río abajó otros 100 metros y justo antes de que su conciencia lo pateara, regresó a encontrarse con los demás, quienes estaban en plena competencia acerca de quién sería el que se pasaría por debajo de una escuálida piedra (o algo así), así que me perdí la diversión. Era hora de irse, porque no queríamos llegar tarde a casa de Odi, donde nos estábamos quedando.

 
El levantamiento de datos en una cueva es un trabajo arduo y muy preciso.  

Al día siguiente salimos sabiendo que estábamos explorando un sistema de cuevas muy interesante. Charlie y Pete iban a la cabeza, intentando explorar río arriba, mientras Jonathan, Marcus y Gustavo exploraban en la estación 25 del arroyo. Habiendo alcanzado el declive de la corriente, Jonathan agregó a la exploración: 170.9 metros. Nada mal, ya que la estimación original era de 170 metros: 90 centímetros de diferencia. Río abajo estuvo divertido. Había un pasaje muy interesante con planos de estratificación, profundos estanques que cruzar, una pequeña roca, algunos pasajes laterales, cascadas y travesaños -de hecho tiene todo lo que un espeleólogo puede pedir... ¡Excepto una cerveza! Charlie y Pete alcanzaron a Jonathan y Gustavo cuando terminaban de marcar el camino de regreso, y el equipo exploró audazmente. Después de un pasaje lateral, Charlie y Marcus se dirigieron a la salida, aunque Charlie no estaba totalmente recuperado de "La venganza de Chichi" y Marcus se negaba a hacer cualquier cosa con tal de estar a tiempo en la cita con Analleli.

Los otros tres se quedaron sólo para hacer "un par más de mediciones". Bajo una estrecha abertura (por la cual hubiera sido imposible pasar después de unos platos más de frijoles de Odi), cerca de un estanque a un estrecho plano de estratificación, Gustavo dijo "¿Esto continua hacia alguna parte?" ¡Oh no!, Parece que la cueva termina aquí. Jonathan encontró una sección de la estratificación y logró cerca de 80 metros en una gatera, a través de la inundación en un pasaje inclinado, antes de volver. La cueva continúa, pero hay una inundación y necesita establecer la temperatura para explorarla. En el camino de regreso tomamos gran cantidad de fotos, con Pete haciendo corajes con los disparadores de flash (los cuales estaban mas interesados en electrocutarlo que en iluminar las fotografías), Jonathan se enojó porque Pete y Gustavo preguntaban tonterías.

Desastre: ¡¡llegamos tarde a nuestra cita con Analleli!! Charlie tan fresco como un pepino nos dijo "estaba aquí a las siete pero se fue". Ahora todo el sentido de este viaje espeleológico estaba puesto en una sola frase: "Con suerte y regresa a las 8, acompañada por algunas amigas".

   
  Esta es la gran entrada a la cueva del aire, como podrán ver, se trata de un acceso muy estrecho.  

Al día siguiente Marcus, Gustavo, Pete y Charlie fueron a revisar la Cueva Secán, mientras Jonathan hacía un recuento del día anterior, con la intención de darle un reporte al Presidente. Aparentemente era acerca del pasaje corriente arriba, explorado por Pete y Charlie, el cual estaba mas alto que la entrada de la cueva, dando la excelente posibilidad de usar el arroyo en un caso de desesperada necesidad para proveer de agua al pueblo.

Después de una corta espera, en la que Pete y Jonathan fueron complacidos con la presencia de hermosas mujeres jóvenes (el énfasis, como puedes ver, está en jóvenes), el intrépido dúo, acompañados por Gustavo (en caso de que necesitaran un intérprete), fueron introducidos en la oficina del Presidente Municipal. Jonathan lanzó una descripción de la cueva y señaló la posibilidad de producir un abastecimiento de agua para el pueblo, a lo cual el Presidente dijo a Gustavo "¿puedes repetirlo en un español mas apropiado? No entendí una sola palabra". Después de unas discusiones acerca de ruidos cerca de la entrada de la cueva la noche anterior, el Presidente se mostró interesado en la cueva como suministro de agua y sugirió que se debería instalar una puerta a la entrada, para controlar el acceso. Entonces Jonathan le explicó que esas puertas en cuevas se llaman Enfermedad del País de Gales y no debería ser fomentado en México, porque artificialmente introducidas, tiene la tendencia de salirse de control y proliferarse rápidamente.

"¡Analleli no sabe que estamos aquí esta noche y nosotros no sabemos en donde vive!" Lamentó Pete

"Yo si se" dijo Gustavo, nuestro héroe mexicano. Así que nos apresuramos a preguntar a un adolescente que andaba por ahí."

Si, es mi hermana" dijo él, así que también nos apresuramospara ser agradados con su hermosa presencia.


"Pásele, pásele" dijo ella con una gran sonrisa, invitándonos a entrar a su casa. Tomamos café (con las obligadas 17 cucharaditas de azúcar por taza) y conversamos con ella, su hermano y su papá por una agradable hora antes de volver a casa de Odi, para una noche de buen sueño, sabiendo que habíamos pasado la tarde con la chica más bonita del pueblo.