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El mercado del domingo.
Cuetzalan despliega todo su colororido cada domingo. Las escaleras vacías se
pueblan de puestos que ofrecen a todos las más diversas mercancías y toda la gente que vive en los pueblos aledaños se reune para comprar o vender. Familias enteras se reunen para llevar a cabo este ritual semanal y por supuesto deleitarse con algún delicioso antojito dominical.

Marchanta
De frijoles y petates.
Entre Dioses y güajes.


La siesta.
Hay todo tipo de granos.
Difícil elección.
Zapatos para quinceañeras.

La señora de las canastas.
¿Alguien dijo mole?
Sombreros de todas las tallas.
Entre plátanos y hierbas.